El reinado de Tahmasp I y la estabilidad
Tahmasp I, nacido cerca de Isfahán, fue el segundo monarca safávida y gobernó durante más de cinco décadas. Al ascender al trono siendo un niño, logró superar graves disputas palaciegas entre las tribus qizilbash y contener las amenazas externas de otomanos y uzbekos. Trasladó la capital a Qazvín por motivos de seguridad estratégica y firmó la Paz de Amasya en 1555 con el Imperio otomano, asegurando estabilidad diplomática. Fue un firme mecenas del arte persa, la caligrafía y la iluminación de manuscritos, fortaleciendo el poder real y la administración estatal.
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