Guerra hispano-estadounidense y expansión
La guerra hispano-estadounidense de 1898 marcó un punto de inflexión fundamental en la política exterior de los Estados Unidos, poniendo fin a su tradicional aislamiento internacional. Aunque las operaciones de combate principales se desarrollaron en ultramar, el impacto en el territorio nacional transformó profundamente a la nación en una potencia de carácter imperial. Tras derrotar de manera decisiva a España, el gobierno estadounidense logró anexarse valiosos territorios de ultramar, incluyendo Puerto Rico, Guam y Filipinas. Esta victoria no solo estableció una presencia estratégica y comercial de alcance global, sino que también sentó las bases geopolíticas indispensables para el surgimiento de Estados Unidos como una gran potencia mundial durante el siglo XX.
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