Caída y dinámica a finales de la dinastía Ming
El periodo final de la dinastía Ming estuvo marcado por graves agitaciones sociales, crisis económicas y corrupción política. Asolada por sequías, epidemias y pesados impuestos, la población protagonizó masivas rebeliones campesinas. Al mismo tiempo, los jurchen, liderados por Nurhaci y Hong Taiji, ejercieron una intensa presión militar en la frontera norte. Estas tensiones internas y externas culminaron con la caída de Pekín en 1644, abriendo paso al dominio de la dinastía Qing sobre China.
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