La Primera Guerra Mundial (1914-1918) devastó Europa, teniendo su epicentro en el sangriento frente occidental en Francia. El conflicto provocó el colapso de grandes imperios y desencadenó la Revolución Rusa de 1917, dando origen al Estado soviético. Este drástico cambio geopolítico e ideológico alteró para siempre el mapa europeo, sembrando las semillas de las tensiones e ideologías que definirían la futura Guerra Fría.
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