La Segunda Guerra Mundial transformó profundamente la economía y la posición global de los Estados Unidos. Aunque el territorio continental estadounidense evitó el combate directo, una movilización industrial sin precedentes convirtió a la nación en el gran arsenal de la democracia, lo que puso fin a la Gran Depresión y consolidó su condición de superpotencia mundial. Este conflicto crucial impulsó a los Estados Unidos hacia una participación internacional profunda y sentó las bases institucionales tanto para la Guerra Fría como para el orden global moderno, redefiniendo de forma permanente su papel geopolítico y estratégico en el escenario internacional contemporáneo.
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